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“Debería haber un pacto entre todos los partidos para conseguir un sistema de financiación justo” PDF Imprimir E-Mail

Llorenç Huguet.
Llorenç Huguet.

En poco más de un decenio, este menorquín de Ferreries, nacido en 1952, ha desempeñado unas cuantas de las máximas responsabilidades que existen en el Archipiélago: rector de la Universitat de les Illes Balears entre julio de 1995 y mayo de 2003, entre enero de 2003 y diciembre de 2005 ostenta la presidencia de la Caixa de Balears “Sa Nostra” (y de su Fundació) y en este último ejercicio, desde febrero pasado, es el presidente del Consell Econòmic i Social (CES) de la comunidad autónoma, órgano consultivo que sirve de foro a empresarios, sindicatos y organizaciones sociales. En este cargo sustituye a Francesc Obrador y a Josep Oliver, presidente de la CAEB y presidente del CES de septiembre de 2006 a febrero de 2007. Llorenç Huguet i Rotger es licenciado en Matemáticas y doctor en Informática por la Autònoma de Barcelona y licenciado en Ciencias Aplicadas a la Informática y a la Gestión Industrial por la Universidad Católica de Lovaina. Es catedrático de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial desde hace veinte años: entre 1977 y 1990 impartió clases en Barcelona, y desde 1990 en la UIB. También es miembro de la Academia de Ciencias Pedro I de San Petersburgo y consultor de la Unión Europea.

 

Desde su responsabilidad como presidente del CES, ¿cuál considera que es la situación económica y social que vive Baleares?
-El CES no hace perspectiva, pero sí análisis. El 2006, a nivel económico, fue un buen año para las Islas Baleares, con el crecimiento de diferentes sectores, principalmente turismo y construcción, como elementos motores, y un aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social. Así que desde el punto de vista económico y laboral fue un buen año. Si bien con algunas carencias en aspectos sociales: Baleares ha sido receptora de un importante colectivo extranjero, así que lo que teníamos previsto en un cierto tiempo de crecimiento de gasto en temas sociales se ha visto superado, porque el crecimiento ha sido más rápido que las previsiones. Hay que hacer un esfuerzo aún mayor en gasto en cuestiones sociales.      
-¿Se acabó la crisis turística de temporadas pasadas?
-Obviamente, ha habido una recuperación en los últimos dos años del sector turístico. Incluso hay un ligero incremento de la desestacionalización, también en Menorca, tímidamente. Además empieza a adquirir importancia el turismo de ciudad. Y el futuro Palau de Congressos de Palma se prevé como un elemento dinamizador de este tipo de turismo.        
-¿Y la construcción, seguirá siendo el otro motor?
-En 2006 aún es el segundo motor. No disponemos de todos los datos, pero sí se prevé que en 2007 el turismo aún haya presentado esta buena salud y la construcción, una cierta estabilidad. Nada hace pensar que pueda haber un crack en la construcción.        
-¿Continuará el turismo siendo el gran protagonista de nuestra economía?
-No hay perspectivas de que eso cambie. Pero es importante trabajar para que haya complementos. Hay que apostar por una mayor calidad y por una mayor formación, para que nuestra competitividad no esté en el precio, sino en lo cualitativo.
-Desde el punto social, la población de Baleares se ha transformado muy rápidamente, por la presencia de la inmigración. Mucho más rápidamente de lo previsto inicialmente, usted mismo lo ha dicho.
-Exactamente. Es un dato cuantitativo. Todo el mundo está de acuerdo en que ha sido un factor positivo,  lo que se refleja en las altas laborales y en la cotización a la Seguridad Social, con una mano de obra que ha venido a satisfacer una demanda que, si no, era imposible sostener. Pero este crecimiento importante en tan poco tiempo también ha originado una serie de disfunciones a las que hay que poner remedio. Socialmente, es así: ha habido mucha más presión sobre la formación, o sobre el sector sanitario. 
-¿Quién paga, esos gastos superiores a los previstos?
-Yo diría que lo van pagando, fundamentalmente, la Comunitat Autònoma y los Ayuntamientos. Por eso es importante la negociación del Régimen Especial de Baleares, de tener en cuenta el tema poblacional. Está claro que si esta comunidad autónoma recibía dinero por 850.000 habitantes y ha tenido que atender a 1.150.000, la Comunitat Autònoma ha tenido que pagar ese esfuerzo suplementario.
-El problema es que siempre se dice que aportamos mucho más al Estado de lo que recibimos de él; pero también se nos responde que es lógico, porque las comunidades ricas tienen que pagar más, por solidaridad.
-Como presidente del CES, no puedo situarme en una de esas posturas. Como ciudadano que ha vivido otros entes de gestión, sí que existe esa dicotomía. Baleares, por ser rica, no puede tener acceso a fondos para investigación, desarrollo e innovación. Somos solidarios con otras comunidades autónomas pero, por otro lado, no tenemos ningún tipo de factor corrector de nuestras carencias. Debería haber un pacto entre todos los partidos políticos para que haya un sistema de financiación que sea justo.  
-¿Nos toca vivir ahora una etapa transitoria de asimilación y de asentamiento, después de ese aumento tan rápido de población inmigrada?
-Se han de hacer esfuerzos para la integración cultural, para que no pueda haber ghettos, para la adaptación del que viene a los usos de aquí, no como un rechazo a lo que se trae, sino como algo gradual. La gran esperanza está en la segunda generación. La escuela será un factor importante.
-De hecho, la formación parece que se perfila como la gran cuestión de nuestro tiempo.
-De cualquier tipo de comunidad que quiera ser competitiva, en este nuevo paradigma de sociedad globalizada y tan cambiante en poco tiempo. Ya no es una cuestión sólo de formación reglada: primaria, secundaria, universidad, sino todo lo que es formación laboral. Como presidente del CES puedo decir que hay una idea, compartida por organizaciones sindicales y empresariales, de intentar normativizar esta formación, de manera que otorgue una capacitación profesional. 
-Pues es un aspecto en el que no estamos bien situados. Las cifras siempre hablan de abandono de los estudios y de bajo porcentaje de jóvenes que estudian en la universidad, en Baleares.
-En contraste con esos datos, tenemos una mayor contratación juvenil. Y uno puede decir: ¿dónde está el equilibrio? Seguramente, en este momento, no es un punto ni una línea: la cuestión es encontrar una superficie donde contrastar estos datos. Como existe la posibilidad de una contratación, es muy difícil hacer ver a los jóvenes que eso está bien, pero tienen que completarlo con formación. Por eso es tan importante concienciar tanto a los jóvenes, como a las familias, como a los empresarios, sobre la formación de las personas en el mundo laboral. Y la universidad debe disponer de elementos para captar esas “segundas voluntades” en el ejercicio profesional.  
-¿Cómo explicaría a un ciudadano cualquiera qué es el Consell Econòmic i Social, y cuáles son sus funciones?
-Es un organismo estatutario, contemplado también, por tanto, en el nuevo Estatut, que el objetivo más importante que tiene es servir de elemento “consultor” al Govern, para su actividad legislativa en temas económicos, sociales o laborales. Eso hace que, en principio, toda acción legislativa que afecta a esas tres áreas necesita un informe previo, aunque no vinculante, del CES. Me gustaría que el Govern entendiese que, para él, es un elemento de gran ayuda: este informe representa una primera reacción de la sociedad civil, teniendo en cuenta que en el Consell hay representantes del mundo sindical, empresarial, institucional y otros sectores, entre ellos la Universitat, los consumidores, los agricultores, etcétera. Con esta formación, puede parecer que el papel del presidente sea de árbitro, pero no he tenido que pitar ni siquiera una falta. Todos sus miembros vienen con la voluntad de aportar lo mejor que saben y de consenso. El CES no es una mesa de negociación. Hay una voluntad de que en un dictamen o informe se busque el consenso.      
-¿Qué importancia tiene la participación de la CAEB en el Consell?
-Me une una gran amistad con el presidente de la CAEB, Josep Oliver, forjada en todo lo que él ha sabido aportar en todos los sitios donde yo he tenido responsabilidad de gestión, tanto en el Consell Social de la UIB como en el CES. La CAEB tiene una importancia cuantitativa y, sin desmerecer a las otras organizaciones,  también cualitativa, por la formación de sus representantes y la experiencia en los temas que se van tratando. En este momento, el presidente de la CAEB es el vicepresidente primero del CES, y creo que supo conducir con su manera serena de conducir las cosas el tránsito del primer presidente a mi nombramiento. Personas como Josep Oliver, Isabel Guitart y Vicenç Tur están desde el inicio del CES y su aportación es muy importante.
-¿Con qué proyectos cuenta el Consell Econòmic i Social, en este momento?
-Aparte de los dictámenes, se están elaborando informes, bien a petición de algún miembro del CES, o del Govern. Estamos elaborando uno, muy importante, sobre el sistema educativo, valorando el periodo 2001-2006, no vinculado a un único mandato político, con el objetivo no sólo de analizarlo, sino de intentar mejorar el sistema educativo. Otro que se está acabando es un estudio sobre la construcción. Y estamos valorando la posibilidad de un estudio sobre el sistema sanitario. También hemos tenido una experiencia muy positiva en un estudio del Imedea, sobre gestión de la zona costera. Desde Europa ya se empieza a poner como ejemplo de relación entre distintos estamentos para intentar mejorar la gestión.      
-¿Qué tal es la relación del CES con el Govern?
-Es correcta, es la que ha de ser. Yo casi lo único que diría es que esperamos que la relación cada vez sea más estrecha porque el Govern esté satisfecho del trabajo que podamos realizar, y porque nos entienda como ese canal de participación ciudadana. No lo digo como reproche, sino como deseo, y a medida que avancemos en el tiempo. En sus seis años de vida, el CES aún no es muy conocido, pero sí que la gente que se ha acercado a nosotros realiza una valoración positiva y reconoce la importancia de los estudios y del consenso en su elaboración. Lo que sí le planteamos al Govern es que, como organismo estatutario, podamos tener una sede emblemática que exprese la importancia de la institución, pero sobre todo para facilitar el trabajo de las comisiones y organizaciones que participan. Ante esta petición, hay una voluntad de respuesta por parte del Govern. Porque el tema presupuestario queremos ir concretándolo a medida que nuestras propuestas puedan recibir su aprobación. Tenemos un presupuesto para personal y edición de estudios y memoria; y para otras actividades, a medida que convenzamos de su utilidad, que me parece que es la manera de funcionar correcta.